Cuando una persona se encuentra acusada de un homicidio, la defensa debe analizar el procedimiento desde diferentes perspectivas y determinar qué pruebas pueden aportar información relevante al caso.
En determinadas circunstancias, evaluación psicológica forense puede aportar información especializada sobre el funcionamiento psicológico del acusado y sobre determinadas variables que pueden resultar relevantes para el procedimiento.
El trabajo del perito psicólogo no consiste en determinar si una persona es culpable o inocente. Tampoco sustituye la labor del abogado ni realiza una valoración jurídica. Su función es realizar una evaluación psicológica técnicamente fundamentada y aportar conclusiones sobre aquellos aspectos psicológicos que sean pertinentes para el objeto de la pericia.
En este contexto, un peritaje psicológico en homicidio puede constituir una herramienta de interés para la defensa cuando existen cuestiones relacionadas con el funcionamiento psicológico del acusado que necesitan ser estudiadas desde una perspectiva especializada.
¿Qué puede aportar un perito psicólogo en un caso de homicidio?
Un perito psicólogo de defensa penal puede valorar diferentes variables psicológicas, siempre en función de las características concretas del caso y de las preguntas que deba responder la pericia.
No todos los procedimientos requieren evaluar los mismos aspectos. Por eso, antes de iniciar la exploración psicológica es necesario estudiar el expediente, la documentación disponible y el objeto concreto de la evaluación.
Estado psicológico antes, durante y después de los hechos
Uno de los aspectos que puede resultar relevante es conocer el funcionamiento psicológico de la persona en diferentes momentos temporales.
No se trata únicamente de valorar cómo se encuentra el acusado en el momento de la evaluación. Cuando la información disponible lo permite, también puede ser necesario analizar su funcionamiento psicológico previo a los hechos, las circunstancias existentes en el periodo inmediatamente anterior y posterior y su evolución posterior.
Esta perspectiva temporal puede aportar información sobre posibles antecedentes psicológicos o psicopatológicos, cambios significativos en el funcionamiento de la persona o circunstancias que deban ser consideradas dentro de la valoración forense.
Funcionamiento de la personalidad
El estudio de la personalidad permite analizar determinadas características del funcionamiento psicológico del individuo.
En función del objeto pericial, puede ser pertinente valorar aspectos como la forma de afrontar situaciones de tensión, la tolerancia a la frustración, los patrones de relación interpersonal, la capacidad de adaptación y determinadas características relacionadas con el control de impulsos y la regulación emocional.
Sin embargo, los rasgos de personalidad no deben interpretarse de forma aislada ni utilizarse para establecer una relación causal automática entre determinadas características psicológicas y la comisión de un delito.
Su utilidad dentro de un peritaje psicológico de acusado depende de cómo se integren con el resto de la información obtenida durante la evaluación.
Control de impulsos y regulación emocional
La capacidad para gestionar emociones intensas y controlar determinadas respuestas impulsivas puede constituir otra variable relevante en algunos procedimientos.
El objetivo del perito no es afirmar que una determinada dificultad emocional explica por sí misma la comisión de un homicidio. Se trata de estudiar cómo funciona la persona en este ámbito y determinar si existen elementos psicológicos que deban ser considerados dentro del conjunto de circunstancias analizadas.
Por este motivo, la información obtenida mediante entrevista y pruebas psicológicas debe contrastarse con los antecedentes y con el resto de la documentación disponible.
Posibles alteraciones psicopatológicas
La existencia de una alteración psicológica o de un trastorno mental puede ser relevante en determinados casos, pero su mera presencia no permite establecer automáticamente conclusiones sobre la responsabilidad penal.
Cuando existen indicios de psicopatología, es necesario valorar su naturaleza, evolución e intensidad, así como su posible repercusión sobre el funcionamiento psicológico de la persona en relación con el objeto concreto de la pericia.
Los antecedentes clínicos, cuando existen, pueden constituir una fuente de información importante, pero deben analizarse junto con la exploración psicológica y con el resto de las fuentes disponibles.
Funcionamiento cognitivo
Cuando las características del caso lo hacen pertinente, también puede ser necesario valorar determinadas capacidades cognitivas.
La evaluación debe responder siempre a una finalidad forense concreta. No se trata de administrar pruebas de manera rutinaria, sino de seleccionar aquellas herramientas que permitan responder adecuadamente a las cuestiones planteadas.
Consumo de alcohol y otras sustancias
El consumo de alcohol u otras sustancias también puede requerir una valoración específica cuando tenga relevancia para el caso.
No basta con determinar que existió consumo. Es necesario analizar aspectos como el tipo de sustancia, la cantidad, la frecuencia y el patrón de consumo, así como las circunstancias concretas relacionadas con su utilización.
La existencia de consumo de sustancias no permite, por sí misma, concluir que las capacidades psicológicas de la persona se encontraban alteradas. Su posible relación con el funcionamiento psicológico debe analizarse de manera individualizada y teniendo en cuenta las circunstancias concretas de los hechos.
¿Cuándo puede ser relevante solicitar un peritaje psicológico en homicidio?
No todos los procedimientos por homicidio requieren necesariamente una evaluación psicológica. La conveniencia de solicitarla debe determinarse después de estudiar las características concretas del caso.
Un peritaje psicológico en homicidio puede resultar especialmente pertinente cuando:
- existen antecedentes psicológicos o psiquiátricos relevantes;
- aparecen indicios de alteraciones emocionales o de personalidad que requieren una valoración especializada;
- existen circunstancias relacionadas con el control de impulsos o la regulación emocional que deben ser estudiadas;
- existen cuestiones psicológicas relevantes asociadas a versiones contradictorias que requieren un análisis especializado;
- existe documentación clínica, psicológica o penitenciaria que necesita una interpretación desde la perspectiva de la psicología forense;
- ya existe una evaluación psicológica previa y la defensa necesita disponer de una valoración independiente;
- existen cuestiones relacionadas con el funcionamiento psicológico del acusado que pueden resultar relevantes para el procedimiento.
En estos supuestos, el objetivo no debería ser simplemente "hacer un informe", sino determinar previamente qué pregunta forense debe responder el perito y qué información puede aportar realmente la evaluación psicológica.
¿En qué consiste un informe pericial psicológico en un caso de homicidio?
Un informe pericial psicológico sobre homicidio debe partir de un objeto pericial claramente definido.
Para realizarlo adecuadamente, el perito puede estudiar la documentación relevante del procedimiento, realizar entrevistas y utilizar pruebas psicológicas o psicométricas cuando estén indicadas.
La información obtenida debe integrarse y contrastarse posteriormente. Una prueba aislada no permite comprender por sí misma el funcionamiento psicológico de una persona ni establecer conclusiones forenses sólidas.
Por este motivo, el proceso pericial va mucho más allá de la administración de determinados test. Requiere analizar la información disponible, formular hipótesis, contrastarlas mediante diferentes fuentes y explicar de forma razonada las conclusiones alcanzadas.
Puedes consultar también cómo se desarrolla un peritaje psicológico de acusados y qué aspectos pueden ser objeto de una evaluación psicológica dentro de un procedimiento penal.
El papel del perito psicólogo en la defensa penal
Para el abogado, contar con un perito psicólogo para la defensa de acusados puede resultar de interés cuando existen cuestiones psicológicas que requieren una valoración especializada.
La función del perito no es construir una determinada versión de los hechos ni adaptar la evaluación a la estrategia jurídica de la defensa. Su trabajo consiste en realizar una valoración técnica independiente y fundamentada.
Por ello, la colaboración entre abogado y perito debería comenzar, siempre que sea posible, con una delimitación clara del objeto de la pericia: qué se necesita conocer, qué información está disponible y qué cuestiones psicológicas pueden ser susceptibles de evaluación.
El abogado conoce el procedimiento y sus implicaciones jurídicas; el psicólogo aporta su conocimiento especializado sobre la evaluación y el funcionamiento psicológico. La coordinación entre ambas perspectivas permite determinar qué puede aportar realmente una prueba pericial psicológica al procedimiento.
En aquellos casos en los que ya existe una valoración psicológica y la defensa necesita contrastarla, puede ser pertinente valorar la realización de una contrapericial psicológica.
Peritaje psicológico y responsabilidad penal: dos ámbitos diferentes
Es importante diferenciar la valoración psicológica de la valoración jurídica.
El perito psicólogo puede evaluar determinadas variables relacionadas con el funcionamiento psicológico de una persona y explicar sus resultados desde una perspectiva científica y forense. La determinación de la responsabilidad penal y las consecuencias jurídicas de los hechos corresponden, sin embargo, al ámbito judicial.
Por ello, un buen informe pericial debe evitar conclusiones que excedan las competencias profesionales del psicólogo y centrarse en responder, con fundamento técnico, a las cuestiones psicológicas relevantes para el procedimiento.
La importancia de estudiar el caso antes de realizar una pericia
Una evaluación psicológica forense no debería comenzar simplemente con la administración de una batería de pruebas.
Antes de iniciar la exploración es necesario conocer cuál es el objeto de la pericia, qué documentación existe, qué cuestiones necesitan respuesta y qué información puede resultar relevante para la evaluación.
Este análisis previo permite seleccionar una metodología adecuada y evitar evaluaciones genéricas que no respondan a las necesidades reales del procedimiento.
En un caso de homicidio, esta fase adquiere especial importancia porque el contexto judicial puede ser complejo y porque las conclusiones psicológicas deben estar relacionadas con preguntas forenses concretas.
Una pericial debe responder a una pregunta concreta
En un procedimiento por homicidio, la cuestión no debería ser simplemente si "conviene hacer un peritaje psicológico".
La pregunta fundamental es qué puede aportar una evaluación psicológica al caso concreto.
Un estudio adecuado del expediente puede permitir identificar qué variables psicológicas necesitan ser exploradas, qué documentación debe analizarse y qué metodología puede resultar apropiada.
Cuando la evaluación está correctamente planteada, el peritaje psicológico en homicidio no consiste en añadir un informe más al procedimiento. Consiste en aportar una valoración especializada sobre aspectos psicológicos que pueden ayudar a comprender determinadas cuestiones relevantes del caso.
Si eres abogado y estás valorando solicitar un informe pericial psicológico en un procedimiento por homicidio, el primer paso es determinar qué cuestiones psicológicas pueden ser objeto de evaluación y qué utilidad puede tener esa valoración dentro del procedimiento.
Miriam Vicente Buitrago es psicóloga clínica, legal y forense, colegiada nº M-25222. Realiza evaluaciones periciales psicológicas en procedimientos penales, análisis de credibilidad del testimonio y contrapericiales. Atención presencial en Madrid y telemática en toda España.


