Un peritaje psicológico es una evaluación psicológica realizada con finalidad judicial: analiza las cuestiones psicológicas que resultan relevantes dentro de un procedimiento y traslada sus resultados a un informe pericial psicológico, en el que se explican la metodología aplicada, los datos obtenidos y las conclusiones que de ellos se derivan.
El informe puede aportarse al procedimiento como prueba pericial y ser ratificado en sala. Se utiliza, entre otros supuestos, para valorar el estado psicológico de una persona, analizar la credibilidad de un testimonio, examinar críticamente una pericia ya presentada por otra parte o describir el impacto psicológico de unos hechos.
La intervención no se limita al ámbito penal: la evaluación psicológica forense también resulta pertinente en procedimientos de familia, como los relativos a maltrato, abuso sexual infantil o valoración de custodia. Cada valoración se realiza atendiendo a las características concretas del caso y al objeto pericial planteado. La consulta se encuentra en Madrid, con posibilidad de atención telemática cuando las circunstancias del procedimiento lo permiten.