Cuando llevas la defensa de una persona acusada de agresión sexual, probablemente una de las primeras cuestiones que te planteas como abogado, es qué elementos probatorios pueden ayudarte realmente a analizar y sostener la línea de defensa.
En determinados procedimientos, especialmente cuando no existen pruebas físicas o biológicas concluyentes, ni testigos directos de los hechos, el análisis psicológico forense puede aportar elementos técnicos relevantes para la estrategia de defensa. En estos casos, la intervención de un perito psicólogo en la defensa penal permite examinar determinadas cuestiones psicológicas y metodológicas que deben valorarse dentro del conjunto de la prueba.
La valoración del testimonio en los delitos sexuales
En la valoración judicial del testimonio de la persona denunciante adquieren especial relevancia determinados criterios relacionados con la ausencia de incredibilidad subjetiva, la verosimilitud del relato y la persistencia en la incriminación.
La labor del psicólogo forense en casos de agresión sexual no consiste en determinar si una persona dice la verdad o establecer por sí mismo la existencia de un delito. Su función pericial es analizar, desde la metodología de la psicología forense, aquellos aspectos psicológicos del testimonio y de la evaluación realizada que puedan resultar relevantes para el procedimiento.
Por ello, una pericial psicológica en agresión sexual puede centrarse, entre otras cuestiones, en el análisis del relato, su consistencia y determinados factores psicológicos que puedan afectar a su valoración, así como en la metodología y los protocolos empleados en la evaluación previa.
¿Qué puede valorar un perito psicólogo desde la defensa?
Cada procedimiento requiere una valoración individualizada. No existe una única pericial aplicable a todos los casos de defensa penal por agresión sexual.
En función de las características del procedimiento, la intervención del perito psicólogo en la defensa penal puede orientarse a diferentes objetivos.
Evaluación psicológica del acusado
Una de las posibilidades es realizar una evaluación psicológica del perfil del acusado, estudiando sus características psicológicas y psicopatológicas mediante técnicas y procedimientos propios de la psicología forense.
Esta evaluación puede permitir analizar si existen elementos psicológicos relevantes para las hipótesis planteadas en el procedimiento y, especialmente, si determinados hallazgos resultan compatibles o no con las hipótesis que deben ser examinadas.
La finalidad no es establecer culpabilidad o inocencia a partir de un perfil psicológico, sino aportar una evaluación técnica que ayude a contextualizar psicológicamente los elementos que puedan ser relevantes para el caso.
Análisis del testimonio de la denunciante
También puede realizarse un análisis psicológico del testimonio, valorando determinados criterios de credibilidad y la metodología utilizada durante la evaluación.
En este punto resulta especialmente importante comprobar si la exploración se ha realizado siguiendo protocolos adecuados y con el rigor científico exigible, así como identificar posibles limitaciones metodológicas, inconsistencias o factores que deban ser considerados al interpretar los resultados.
El análisis pericial no debe entenderse como una prueba automática de credibilidad o de falta de credibilidad. Se trata de aportar al procedimiento un análisis técnico de los elementos psicológicos evaluables, para que estos puedan ser valorados conjuntamente con el resto de la prueba.
Revisión de la documentación clínica
En determinados procedimientos también puede ser relevante realizar un análisis de la documentación clínica y psicológica disponible.
Por ejemplo, puede ser necesario revisar la información relacionada con sintomatología compatible con TEPT (trastorno de estrés postraumático) u otras manifestaciones psicológicas que hayan sido recogidas en informes o asistencia clínica.
La existencia de determinados síntomas, por sí sola, no permite establecer cómo se produjeron ni constituye necesariamente una prueba sobre la autoría de unos hechos. Por ello, resulta fundamental analizar la documentación en su contexto y determinar qué conclusiones pueden extraerse realmente de ella y cuáles excederían lo que los datos permiten afirmar.
Contrapericial psicológica
En otros casos puede ser necesaria una contrapericial psicológica, especialmente cuando ya existe un informe pericial aportado al procedimiento y resulta necesario examinar su metodología, conclusiones, instrumentos utilizados, interpretación de los resultados o adecuación al caso concreto.
La contrapericial no tiene como finalidad cuestionar de manera automática un informe previo. Su objetivo es realizar un análisis técnico independiente que permita identificar sus fortalezas, limitaciones y, cuando proceda, aspectos que puedan ser objeto de discusión desde la psicología forense.
La coordinación entre abogado y perito psicológico
Para que una pericial psicológica en la defensa penal sea realmente útil, la coordinación previa con el abogado resulta fundamental.
Antes de iniciar una evaluación es importante conocer el procedimiento, la documentación disponible, la fase procesal en la que se encuentra el caso y, especialmente, cuáles son las cuestiones concretas que necesitan respuesta desde el punto de vista psicológico.
No todos los casos requieren el mismo tipo de pericia. En algunos procedimientos será más adecuado evaluar al acusado; en otros, analizar el testimonio o revisar una pericial previa; y en determinados casos puede ser necesaria una combinación de diferentes actuaciones.
Por ello, antes de asumir una pericial psicológica en agresión sexual, es recomendable realizar una valoración previa de la documentación y de las características del procedimiento. Esto permite determinar qué intervención puede ser técnicamente viable y qué cuestiones pueden ser abordadas de forma rigurosa.
Una pericial adaptada al caso concreto
Como abogado de la defensa, compartir toda la información disponible desde el inicio permite valorar con mayor precisión qué puede aportar un perito psicólogo en la defensa penal.
Cada procedimiento tiene sus propias características y no todas las solicitudes periciales son técnicamente viables. El objetivo de una intervención forense rigurosa no debe ser construir una determinada conclusión, sino analizar las cuestiones planteadas con metodología científica, delimitando tanto aquello que puede sostenerse como aquello que no puede afirmarse a partir de los datos disponibles.
Una valoración previa del caso permite determinar si procede realizar una pericial psicológica, un análisis del testimonio, una evaluación psicológica del acusado, una revisión de la documentación clínica o una contrapericial psicológica.
La intervención del psicólogo forense puede, de este modo, aportar al abogado de la defensa una perspectiva técnica especializada sobre los elementos psicológicos del procedimiento y ayudarle a identificar qué cuestiones pueden ser objeto de análisis pericial y cuáles deben quedar fuera del alcance de la psicología forense.
Miriam Vicente Buitrago es psicóloga clínica, legal y forense, colegiada nº M-25222. Realiza evaluaciones periciales psicológicas en procedimientos penales, análisis de credibilidad del testimonio y contrapericiales. Atención presencial en Madrid y telemática en toda España.


